En 2005, el ciclista belga Nico Mattan se hizo con la victoria en una de las ediciones más controvertidas de la clásica Gante-Wevelgem. A pesar de los intensos debates en los periódicos, figuras como Sean Kelly no vieron “ningún problema” con el resultado. A continuación, exploramos la versión del carismático Mattan sobre aquel día aún hoy recordado.
Sin Presión y en Gran Forma
La primavera de 2005 no estaba siendo la más fructífera para el equipo Lotto de Mattan, pero él no sentía una presión personal. “La presión recaía en Van Petegem, el líder del equipo, y en Steels, el segundo ciclista protegido; a mí no me pagaban por ganar carreras, a ellos sí,” explicó. A pesar de ello, Mattan llegó a la carrera en excelente forma, habiendo terminado tercero en De Panne. Además, Gante-Wevelgem pasaba a solo cinco kilómetros de su casa, lo que le proporcionaba una moral inquebrantable. Afirmó que nunca se sentía estresado antes de una carrera.
Entre la Flandria y la Prensa
Mattan no tuvo problemas con el equipo Lotto en sí, pero sí con la constante atención mediática a su vida personal. Recordó que en su equipo anterior, Cofidis, su costumbre de disfrutar de una cerveza no era un problema, permitiéndole vivir su vida. En Lotto, sin embargo, cada vez que iba a un bar, aparecía en los periódicos y la televisión: “Mattan está bebiendo”, lo que se convirtió en un inconveniente. Subrayó que su carrera profesional de 14 años, el doble de la media, era prueba de que no bebía en exceso.
La Importancia Vital del Recorrido
Nico Mattan destacó que Gante-Wevelgem, junto con De Panne, es una de esas carreras belgas donde el viento es el factor dominante. “El posicionamiento lo es todo,” afirmó. “A dos kilómetros de una curva o una subida, ya estoy pensando dónde debo colocarme en la carretera y en el pelotón; hay que mantenerse siempre entre los 20 primeros.” Mattan, quien entrenaba en esas carreteras a diario, las conocía palmo a palmo. Opinó que para los ciclistas italianos o españoles, era imposible rendir bien sin un conocimiento profundo del terreno. Las clásicas flamencas, en particular, requieren cuatro, cinco o incluso seis intentos antes de poder aspirar a la victoria. Incluso Lance Armstrong, en la cúspide de su forma de julio, no podría ganar Flandes sin ese conocimiento. Otro factor crucial es el peligroso descenso del Kemmel, una cuesta que a Mattan no le gustaba particularmente. En 2007, su equipo DFL no corrió el Tour de Flandes, lo que le permitió llevar a sus compañeros por gran parte del recorrido de Gante-Wevelgem el domingo previo para familiarizarlos con él de cara a la carrera del miércoles.
El Secreto de los Adoquines Flamencos
Además de la condición física y el conocimiento del recorrido, Mattan reveló un factor esencial para las carreras sobre adoquines: la presión correcta de los neumáticos. Normalmente utilizaba 7 u 8 bares, pero para Flandes la reducía a 5 bares. Incluso comprobaba los neumáticos de otros corredores, notando que muchos, incluso los más experimentados como Bettini, los llevaban demasiado inflados. “Las decisiones se toman sobre los adoquines en Flandes, y no puedes estar cómodo y preparado si estás rebotando por todas partes,” explicó.
Una Victoria Sorprendente en Gante-Wevelgem 2005
Aunque Gante-Wevelgem es a menudo considerada una “clásica de velocistas”, Mattan logró la victoria desde una escapada, una hazaña poco común para un triunfo en solitario (aunque Vandenbroucke lo consiguió en 1998, con Mattan en tercer lugar). En 2005, Mattan atacó en la pequeña colina después del Kemmel, y ocho o nueve ciclistas se separaron. Las últimas ocho kilómetros de Gante-Wevelgem formaban parte de su circuito de entrenamiento diario. En la fase final, Juan Antonio Flecha se había distanciado, pero Mattan lo estaba alcanzando mientras Baden Cooke, que los perseguía, perdía terreno. Flecha y Cooke rodaban a unos 50/51 km/h, pero Mattan iba a 51/52 km/h. “Cuando alcancé a Flecha a unos 600 metros de la meta, podría haber llegado a la línea con los brazos en alto, pero no quise arriesgarme,” recordó Mattan. Flecha estaba fatigado y Mattan aún se sentía fuerte; ver al español delante fue como un imán que lo atraía.
Las Acusaciones y la Celebración
Mattan no se sintió afectado por las acusaciones de haber utilizado los coches de carrera para cerrar la brecha. Señaló que la gente sigue hablando de aquel final, y que ni él ni su victoria serán olvidados fácilmente. “Claro que rodé en los rebufos de motos y coches donde pude, eso es parte del ciclismo profesional,” admitió. Sin embargo, argumentó que el coche que supuestamente siguió estaba reduciendo la velocidad a unos 40 km/h para salir de la recta de meta, mientras él iba a más de 50 km/h. “Si miras el vídeo, todos estaban mirando hacia Flecha, yo los tomé por sorpresa,” concluyó Mattan.
La victoria desató una gran celebración. Tuvieron una fiesta hasta las tres de la mañana, con unas 600 personas bailando sobre las mesas y bebiendo cerveza. Para Mattan, fue la victoria que le dio más satisfacción. Su esposa, familia y todos sus amigos estaban allí. Freddy Maertens, un buen amigo suyo, lloró en la meta. “Cuando ganas en tu tierra natal, es muy especial,” afirmó, comparándolo con su victoria en el Giro del Piamonte de 2001, una gran victoria pero que no tuvo el mismo significado emocional que ganar en casa.
El Podio de 2005
Nico Mattan (Davimaton-Lotto) se llevó la victoria en Gante-Wevelgem 2005 con un tiempo de 4:53:07. Le siguió Juan Antonio Flecha (Fassa Bortolo) a 2 segundos, y Daniele Bennati (Lampre-Caffita) completó el podio en tercer lugar a 9 segundos.








